Tarde con Julia
Julia es una niña de ojos grandes
que cuando mira parece el cielo
por la luz que nace de sus ojos claros.
Hoy está a mi lado en medio del campo
a la sombra de un roble centenario
hablándome de mariposas y de flores
y preguntando el porqué de la vida.
A veces canta con el viento
y la música de de los dos
llena la tarde de una melodía serena.
A lo lejos el cielo se recorta sobre las montañas
y mi mirada taciturna se pierde tras ellas,
mientras, Julia contempla lo que escribo,
sin entender que es un canto a su inocencia.
Julia pregunta de dónde viene el viento
y solo sé decirle que del este,
de donde se fabrican los sueños,
y qué sueños, repite con constancia,
los que nacen de la flor del limonero.
Pues vaya que sueños tan raros dice riendo
y me mira con sus ojos claros y serenos.
Entonces la cojo entre mis brazos
y con labios temblorosos le dibujo un beso.
Julia es una niña de ojos grandes
que cuando mira parece el cielo
por la luz que nace de sus ojos claros.
Hoy está a mi lado en medio del campo
a la sombra de un roble centenario
hablándome de mariposas y de flores
y preguntando el porqué de la vida.
A veces canta con el viento
y la música de de los dos
llena la tarde de una melodía serena.
A lo lejos el cielo se recorta sobre las montañas
y mi mirada taciturna se pierde tras ellas,
mientras, Julia contempla lo que escribo,
sin entender que es un canto a su inocencia.
Julia pregunta de dónde viene el viento
y solo sé decirle que del este,
de donde se fabrican los sueños,
y qué sueños, repite con constancia,
los que nacen de la flor del limonero.
Pues vaya que sueños tan raros dice riendo
y me mira con sus ojos claros y serenos.
Entonces la cojo entre mis brazos
y con labios temblorosos le dibujo un beso.

