Regreso a ti a cada instante
y a veces no te hallo,
entonces se me nubla la mirada
y mis ojos se llenan de rocío,
mis manos parecen muertas,
no quieren hacer nada.
Me quedo parado en el silencio
sintiendo el latir de una campana
en mi pecho de barro y hojalata,
una campana que toca desesperada
a muerto, a olvido, a nada.
Entre las gotas de lluvia de mis ojos
veo volar la mañana
borrosa y despintada de su magia
y me siento perdido
como un águila
al que le han robado el alma.
Regreso a ti a cada instante
y a veces solo encuentro
la soledad callada del silencio
y a veces no te hallo,
entonces se me nubla la mirada
y mis ojos se llenan de rocío,
mis manos parecen muertas,
no quieren hacer nada.
Me quedo parado en el silencio
sintiendo el latir de una campana
en mi pecho de barro y hojalata,
una campana que toca desesperada
a muerto, a olvido, a nada.
Entre las gotas de lluvia de mis ojos
veo volar la mañana
borrosa y despintada de su magia
y me siento perdido
como un águila
al que le han robado el alma.
Regreso a ti a cada instante
y a veces solo encuentro
la soledad callada del silencio

