Parece como si la tierra te hubiera engullido
entre sus fauces de de barro reseco.
Te he buscado por el mar y la noche,
te he buscado por el cielo sereno,
por las plazas del mundo repletas de mujeres,
por los atardeceres solitarios e inciertos,
por la luna cuando muestra su rostro,
por campos pintados de silencio,
te he buscado y no te encuentro.
Ansiedad que anidas en mi pecho.
No quiero empezar el camino del otoño
sin que tu sonrisa amarilla marque mis pasos.
entre sus fauces de de barro reseco.
Te he buscado por el mar y la noche,
te he buscado por el cielo sereno,
por las plazas del mundo repletas de mujeres,
por los atardeceres solitarios e inciertos,
por la luna cuando muestra su rostro,
por campos pintados de silencio,
te he buscado y no te encuentro.
Ansiedad que anidas en mi pecho.
No quiero empezar el camino del otoño
sin que tu sonrisa amarilla marque mis pasos.

